domingo, septiembre 23, 2007

El tren a La Coruña

Cada día, más o menos a las siete de la mañana, sale de Barcelona un Talgo que llega a la Coruña sobre las once y media de la noche (creo recordar que algunos vagones de la composición se desenganchaban a mitad de camino y seguían viaje a Gijón). El que les escribe tuvo la oportunidad, hace unos años, de hacer ese viaje desde Tarragona (con lo cual se ahorró una horita de camino).

El viaje de ida fue en primera (preferente). Amplias butacas y bastante aburrido. De aquel trayecto sólo recuerdo grandes llanuras de cereal en Castilla, mares de adosados a la altura de Palencia y la estación de Miranda de Ebro. Del pasaje, sólo un anciano alemán algo autoritario, evidentemente culpable.

El de vuelta lo hice en segunda clase (turista). Fue mucho más entretenido. Hubo tiempo de que pasaran, entre otras, las siguientes cosas:

  • Leí entero el libro Desde el lago del cielo, de Vikram Seth. Narra el viaje del autor desde el centro de China hasta Tibet, luchando con una burocracia delirante y usando precarios medios de transporte. Unas cuatrocientas páginas, en formato bolsillo.
  • Una señora me contó su vida. Lo he olvidado todo.
  • Comí en el vagón restaurante. Contra todo pronóstico, no había espías ni señoras estupendas de negro comiendo solas. Una pena.
  • Tuve la oportunidad de conocer una gatita siamesa que viajaba con una familia. No podía salir de la caja, pues está prohibido viajar con animales domésticos. No les pillaron.
  • Compré mantecados en Astorga. Creo que es allí donde desenganchan la locomotora diésel (la red ferroviaria gallega no estaba electrificada aquel año, y hablo de 2002 o 2003), y enchufan la eléctrica. En Galicia, el tren iba a unos treinta por hora de media. Estaba bien, porque así ves Orense sin bajarte del tren. Antes de llegar, yo y los compañeros de viaje nos comimos media caja. Por cierto, si pasas en tren a la altura de Albacete, suelen subirse vendedores ambulantes de navajas, actividad impensable en un aeropuerto, por cierto.

Hay que decir que no hace demasiados años, todo el viaje era con locomotora de vapor. El tren tardaba unas veinticuatro horas, y era conocido como El Shanghai, pues el imaginario popular lo asimilaba al transiberiano...

9 comentarios:

Jovekovic dijo...

No recuerdo haber viajado en locomotoras de vapor, pero sí en vagones con asientos de madera.
Yo también soy partidario de los viajes en tren,sobre todo ahora que lo de los aviones está complicado.
De todo lo que cuenta me sorprende lo de los adosados palentinos, aunque hace poco tiempo, recuerdo haber escuchado a un conocido periodista de Cuatro, que Madrid se uniría a Segovia, sin solución de continuidad, en un plazo de dos o tres años. Con nuestro entrañable Talgo, no necesitábamos AVE's de ningún tipo.

Desesperada dijo...

Yo dejé de usar el tren en Galicia hace años, creo que cuando las líneas regulares de bus empezaron a hacer los mismos trayectos por la mitad de tiempo...

ekilore dijo...

Esos trenes de madera me parecen el medio de transporte más romántico que existe, no sé por qué (salvando las góndolas y los coches de caballos, claro). Tiene algo de novela de misterio y drama romántico que no sé explicar. En esta zona hay uno que se llama el tren de Larrun que asciende hasta el monte del mismo nombre en un recorrido sorprendentemente bello.

Jovekovic dijo...

Tomo nota Ekilore, ¿ es algo turístico de verano, o bien funciona siempre? Siempre me han gustado esos trenes, yo los recuerdo de una manera muy nítida. Cuando yo era pequeño, siempre viajábamos en tren porque mi padre no tenía coche. Eran unos viajes fantásticos, a mí me parecían como una aventura. No sé porqué, pero los recuerdo así.

Jovekovic dijo...

Estoy de acuerdo en el ranking
- Coches de caballos
- Góndolas
- Trenes de madera
- Y añado: zeppelines, a ser posible en una noche de luna llena, con alguna nube.

lo sapevo dijo...

No quisiera romper el encanto generado por el poder evocatorio de los medios de transporte que habeís recordado en vuestro comentarios pero me veo obligado a puntualizar:
hoy la Gondola ya no es un medio de transporte - aunque hablando estrictamente si que sigue siendolo - se ha transformado en un timo para turistas, preferentemente japoneses.

SallanWorld dijo...

La verdad es que el viaje en Talgo no era tan bonito como los medios de transporte que habéis descrito. Mola el tren de Larrun. Recuerdo haber hecho algún trayecto en Euskotren, pero seguro que el tren de Larrun aún es más pintoresco.

No sé vosotros, pero si me montara en una góndola veneciana con un tipo cantando me vería algo ridículo. Supongo que todo depende del contexto. Aunque supongo que los japoneses copan el servicio!

SallanWorld dijo...

Ah! Y como los trenes gallegos sigan así, se podría ir más rápido que ellos con coche de caballos. Impresentable para la octava potencia económica del mundo...

Jovekovic dijo...

Hola doctor, hola papi, gracias por arruinar el clima que me estaba creando yo solo. ( Que soy muy dado a la imaginería romántica)